EL PACIENTE DIABETICO; EL ADULTO MAYOR AGRESIVO

EL PACIENTE DIABETICO, ASPECTOS PSICOLOGICOS DE SU MANEJO 

Las reacciones psicológicas a la Diabetes Mellitus (DM) han sido objeto de interés desde principios del siglo ) XX. Las primeras investigaciones intentaban encontrar características específicas en quien padece la enfermedad. Surge entonces el mito de la “personalidad del diabético” con la esperanza de encontrar una personalidad específica que implicara un alto riesgo de padecer diabetes y que ofreciera por tanto la posibilidad de prevenirla modificando dichas características. Cuando fracasó este intento, el interés se centró entonces en la posibilidad de que se desarrollara una personalidad del diabético como consecuencia de la enfermedad. Los datos acumulados durante años, no muestran evidencias de que la persona diabética promedio sea psicológicamente diferente del resto de la población. Si bien se reconoce que pacientes con peor control metabólico se muestran ansiosos o deprimidos, hasta el presente no se puede afirmar si estos síntomas llevan al descontrol o si el descontrol los provoca. Probablemente se den ambos mecanismos.

A pesar de la falta de evidencias de una respuesta psicológica generalizada, no hay dudas de que el padecer la DM genera reacciones emocionales que se reflejan’ en todas las esferas de la vida del que la padece y pueden incidir negativamente en la adhesión (adherencia) al tratamiento y por tanto en su control metabólico.

Es por ésto que las investigaciones más recientes se centran más en el funcionamiento dinámico de las reacciones psicológicas y sociales a la DM. Uno de estos aspectos considera los esfuerzos cognitivos y conductuales del individuo para “manipular” las demandas de su enfermedad y que exceden los recursos adaptativos que poseía hasta el momento, es decir, los estilos de enfrentamiento a la enfermedad.

Otro factor modulador de las manifestaciones psicosociales de la enfermedad 10 constituyen los Sistemas de Apoyo Social, entendiéndose como tales las relaciones que proveen a las personas de un apoyo material y/o espiritual y que le confieren una identidad social positiva. Potencialmente son fuentes de apoyo: la familia, la pareja, los compañeros de trabajo o estudios, el personal de salud (especialmente para personas enfermas) y las relaciones sociales en general (incluidas distintas instituciones)

Aún no queda claramente establecido de qué forma las características más estables del sujeto limitan o favorecen cierto tipo de respuesta de enfrentamiento ni el peso relativo de los rasgos personológicos y el contexto social en la predisposición a responder en una forma particular, pero es innegable la incidencia de todos estos factores en dicha respuesta. Por 10 anterior se hace necesario hacer una diferenciación entre los trastornos psicológicos en el paciente diabético que pueden estar asociados directamente a su enfermedad y aquellos que tienen una relativa independencia de ésta.

 EL PACIENTE DIABETICO

Entre éstos últimos se incluyen trastornos de la personalidad y la conducta, neurosis y otras entidades psiquiátricas. En relación con los trastornos asociados a la enfermedad hay que considerar que la DM es una enfermedad crónica, cuyo tratamiento requiere llevar una dieta rigurosa, automonitoreo de los niveles de glicemia 4 veces al día, ejercicio físico y medicamento, (insulina y/o hipoglucemiantes orales); esto requiere un reajuste en el estilo de vida del paciente. Las actividades y hábitos que hasta el momento caracterizaban su vida cotidiana, deben ser variadas en función de las demandas de la enfermedad. Esto trae aparejado en la mayoría de los casos reacciones de inadaptación psicológica y social (más o menos duraderas) que son tributarias de atención especializada ya que pueden afectar el control metabólico.

Por esta razón requieren atención psicológica:

-Pacientes de reciente debut (comienzo).

-Pacientes descompensados psicológicamente por razones de origen psicológico predominantemente.

-Pacientes con dificultades en la adaptación a la enfermedad.

-Situaciones especiales durante el curso de la enfermedad.

Pacientes de Reciente Debut (Comienzo):

El debut o comienzo de la enfermedad puede constituir en la mayoría de los casos una etapa crítica. La persona se enfrenta sin esperarlo y por tanto sin estar preparada para ello a una enfermedad crónica que desajusta toda su vida y que impone un régimen riguroso de tratamiento, que debe cumplir diariamente y para lo cual no basta con tomar o inyectarse el medicamento en un momento del día, sino que debe reajustar toda la actividad diaria, a las nuevas demandas que la enfermedad le impone.

A pesar de la alta prevalencia de la DM en nuestro país, la educación sanitaria que posee la población sana y enferma es deficiente, situación que favorece la aparición de prejuicios y temores ante la enfermedad. El diabético de debut se preocupa y angustia por la forma como cree se va a desarrollar su vida a partir de ese momento.

No solo considera las verdaderas condiciones que le impone el médico para cumplir su tratamiento sino que le agrega nuevas limitantes sugeridas por otras personas o valoradas por él, que hacen que perciba la enfermedad como más invalidante de lo que realmente puede ser.

Por estas razones aparecen con frecuencia en esta etapa síntomas ansiosos y/o depresivos que requieren tratamiento. La atención psicológica para resolver la problemática de esta fase puede valorar algunos de los siguientes recursos:

-Ejercicios de relajación para disminuir la ansiedad.

-Psicoterapia de apoyo para ayudar a su reafirmación.

-Técnicas de reestructuración cognitiva que permitan rectificar las ideas, juicios y conceptos establecidos por el paciente pero erróneos total o parcialmente.

Estas técnicas pueden desarrollarse individualmente o en grupos.

Pacientes Descompensados Metabolicamente por Razones de Índole Psicológica Predominantemente:

El control metabólico del paciente diabético es un fenómeno multicausal en el que intervienen entre otros la dieta, la presencia de focos sépticos y las situaciones de estrés a que puede estar sometido el paciente. Estas causas de descompensación pueden aparecer independientemente unas de otras o combinadas, lo que es más frecuente.

El estrés emocional por sí mismo constituye en muchas ocasiones el motivo que justifica el descontro1. La aparición de eventos vitales que demandan un reajuste psicológico se encuentra entre estas causas. Los conflictos y tensiones vivenciadas por el paciente en el ámbito personal, familiar, laboral, para los que no tiene una solución adecuada y que afectan su estabilidad constituyen con frecuencia motivo de consulta e ingreso por provocar descompensación de la DM.

Pacientes con Dificultades de Adaptación a la Enfermedad

Por las características de la enfermedad y su tratamiento es frecuente encontrar pacientes que no se adaptan y que por tanto no aceptan su condición de diabéticos. Esta situación es típica del debut, pero puede también observarse en cualquier momento del curso de la enfermedad, incluyendo a aquellos pacientes que tienen mucho tiempo de evolución de la misma.

La inadaptación puede observarse tanto en la esfera personal como social. En el primer caso se encuentran aquellos pacientes que se niegan a cumplir algunos aspectos del tratamiento, siendo muy frecuentes los casos que temen al uso de la insulina como medicamento o a la acción mecánica de la inyección en sí misma. Ante esta situación la técnica de desensibilización sistemática suele ser un medio eficaz, así como la terapia cognitiva, pudiendo combinarse ambas, lo cual se decide de acuerdo al caso en cuestión.

La inadaptación social es el resultado de la dificultad objetiva o subjetiva que el paciente encuentra para conciliar las condiciones y exigencias del medio en que desarrolla su actividad y el cumplimiento del tratamiento en general o de las recomendaciones que se le han ofrecido para su cuidado en particular.

La reoríentación del paciente partiendo de nuevas metas resulta indispensable para sensibilizar al mismo con la necesidad de hacer reajustes en su vida hacia un estilo mediante el cual pueda continuar siendo una persona útil, realizada socialmente, sin que ésto conspire con la atención y cuidado de su enfermedad.

Situaciones Especiales

-Embarazo: Los riesgos que puede afrontar la mujer diabética y su futuro hijo, deben ser de su conocimiento y para ello deberá recibir una adecuada orientación y apoyo tanto para la toma de decisiones al respecto como para mantener un estado óptimo desde el punto de vista psicológico.

-Aparición de complicaciones invalidantes: la labor preventiva es indispensable (sobre todo ante la posibilidad de pérdida de visión) para que el paciente pueda reorientar su actividad diaria en particular y su vida en general.

-Niños diabéticos al llegar a la pubertad: la adolescencia como edad crítica de adaptación suma sus condiciones a las del tratamiento, pudiendo aparecer transgresiones del mismo que lleven al descontrol metabólico. Esto hace a esta edad particularmente vulnerable y necesitada de orientación y apoyo.

-El paciente geriátrico: a la depresión, ansiedad y sentimientos de indefensión frecuentes en la edad geriátrica, se suman preocupaciones por su condición de diabético, lo que puede influir negativamente en su estado psíquico y llevarlo al descontrol metabólico. Es necesario en estos casos el apoyo moral y material, así como estimular la realización de actividades que permitan sus condiciones físicas y le resulten placenteras a la vez que los provean de una identidad social positiva.

La valoración y tratamiento de estos casos debe considerar el funcionamiento de los Sistemas de Apoyo Social del paciente, considerándose como fuentes de apoyo la familia, pareja, compañeros de trabajo o estudio, personal de salud que le atiende, y relaciones sociales en general.

El apoyo familiar es particularmente importante en el paciente diabético no sólo porque puede ayudar a garantizar las bases materiales e instrumental es del tratamiento, sino porque la implicación de la familia en el régimen diario de tratamiento refuerza la adhesión al mismo por parte del paciente y ayuda a eliminar sentimientos de inseguridad y minusvalía.

El personal de salud que tiene a su cargo la atención de estos pacientes constituye una importante y prestigiosa fuente de información que disipa temores y prejuicios en relación con la enfermedad, además de ser quien determina el tratamiento a seguir.

Si a la autoridad que estas funciones la confieren ante el paciente es capaz de sumarle un trato adecuado, entonces el personal de salud adquiere para el paciente un valor inestimable como fuente de apoyo cognitivo, afectivo e instrumental.

Las relaciones sociales en general pueden contribuir a que el diabético logre una identidad social positiva en la medida en que sean capaces de percibirlo como una persona igual a los demás pero que a su vez requiere cumplir un tratamiento: la comprensión, apoyo y aceptación que provenga de los demás confiere al diabético seguridad y confianza.

Los Sistemas de Apoyo Social, conjuntamente con otras técnicas mencionadas antes pueden ser utilizados como recursos terapéuticos en el manejo psicológico del paciente diabético.

EL ADULTO MAYOR AGRESIVO

1.- DEFINICIÓN DEL PROBLEMA

Las alteraciones del comportamiento en las personas mayores, en su inmensa mayoría, corresponden a pacientes con demencias en estadios moderados o moderados-severos, y son una causa importante de agobio familiar, y en particular, del cuidador primario.

Los ataques físicos o verbales al cuidador pueden conducir a un abuso recíproco y pueden llegar a constituir la principal razón para la institucionalización. Las alteraciones del comportamiento afectan más a los adultos mayores que viven en instituciones de cuidados prolongados que a aquellos que permanecen en la comunidad. Los pacientes con demencia suelen desarrollar alteraciones del comportamiento en algún momento de la evolución del padecimiento.

LAS ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO PUEDEN SER AGRESIVAS O NO AGRESIVAS.

Golpear, patear y empujar, pueden ser manifestaciones de agresión. La deambulación incesante; el vestido inapropiado; el movimiento persistente, repetitivo y sin propósito alguno; la manipulación de objetos; la inquietud y la actitud afectada son alteraciones del comportamiento sin agresión. Las alteraciones del comportamiento relativas a verbalización o gritos suelen ser muy perturbadoras para el cuidador. Pueden manifestarse como una constante demanda de atención, repetición constante de frases y preguntas, gritos, señalamientos sarcásticos, quejas constantes y maldiciones.

Estos pacientes son especialmente sensibles a cambios de su medio interno y externo.

Posibles desencadenantes del medio interno incluyen: infecciones, alteraciones metabólicas y fármacos. Del medio externo incluyen: cambios de cuidador, de residencia, sobre o infra-estimulación. Por lo tanto, es imprescindible identificar estos posibles desencadenantes.

2.- DIAGNÓSTICO DEL PROBLEMA

El diagnóstico de los trastornos del comportamiento como síndromes clínicos, no ofrece grandes dificultades diagnósticas. Sin embargo, la búsqueda de la causa etiológica y del factor desencadenante puede ser laboriosa. Es sin embargo imprescindible para un programa de intervención adecuada, tener un diagnóstico del problema.

SÍNTOMAS DE COMPORTAMIENTO ALTERADO COMUNES EN ENFERMEDADES PSIQULÁ TRICAS:

Depresión Agitación, hipocondriasis, quejas continuas.

  1. Ansiedad Comportamiento agitado, deambulación, preguntas repetitivas.
  2. Desórdenes psicóticos. Suspicacia, delirios (falsas creencias).
  3. Desórdenes de la personalidad
  4. Exacerbación de los síntomas a causa de la desinhibición.

 La frecuencia con la que los trastornos del comportamiento se deben a un estado confusional agudo es alta; de ahí que la búsqueda de una causa orgánica sea en extremo importante, pues solo corrigiendo la misma puede revertirse el cuadro. En un contexto agudo, aún cuando las alteraciones del comportamiento ocurran en un paciente previamente demenciados, es necesario descartar una causa orgánica.

3.- BASES PARA EL MANEJO DEL PROBLEMA

  • Determine el tipo de trastorno (de conducta agresiva, de tipo sexual, de tipo autolesivo, de fuga etc.).
  • Determine la severidad del mismo es decir la repercusión del mismo en el paciente y en el entorno.
  • Descubra e identifique desencadenantes del problema y las frecuencias.
  • Evalué la respuesta del anciano frente a posibles intervenciones suyas.
  • Plantearse un objetivo y evaluar la respuesta

 TERAPÉUTICA NO FARMACOLÓGICA

Desarme psicológicamente al paciente amenazante, a través de la verbalización de la causa de la ansiedad. El cuidador deberá ser animado a dirigirse al paciente diciéndole: “Señor Pedro se le vé muy enojado, soy Rosa su enfermera y quiero ayudarle”. Cuando las interacciones se mantienen en el nivel verbal y se toman en serio, la tensión suele disminuir a corto plazo.

  • Atraiga la atención del adulto mayor perturbado. En momentos de estrés, el adulto mayor (quizás confundido en razón de alguna afección orgánica), no puede distinguir entre una variedad de estímulos que percibe a partir de su entorno. Sólo una persona a la vez (de las que viven con él o se hacen cargo del paciente), debe hablarle, funcionando como la única fuente de comunicación y estímulo. Repitiendo frecuentemente el nombre del paciente, el comportamiento suele ser mejor controlado.
  • Dé instrucciones precisas aún para las acciones más simples. El adulto mayor agitado tiene dificultad para la toma de decisiones y para adoptar un comportamiento adaptativo. Por lo tanto, el clínico deberá dirigirse al paciente diciendo, por ejemplo: “Señor Pedro, suelte mi brazo, ahora siéntese en la silla, muy bien, ahora vamos a hablar.”
  • Comuníquese de manera clara y concisa. Las afirmaciones cortas y simples permiten al adulto mayor, que sufre de dificultad para recibir y organizar la información, procesar los estímulos verbales y devolver una respuesta apropiada.
  • Evite discutir o justificarse. Cuando un adulto mayor suspicaz, cree haber asustado o irritado a su cuidador, aumenta su ansiedad y adopta un comportamiento defensivo.
  • Evite un lenguaje corporal amenazante. En situaciones muy tensas el cuidador se ve tentado a cerrar los puños o cruzar los brazos sobre el pecho al tiempo que realiza movimientos bruscos y rápidos. Por el contrario, el cuidador debe de moverse con lentitud y servir como modelo del comportamiento que se pretende que el paciente adopte.
  • Respete el espacio personal del paciente. No debe de acercarse mucho al adulto mayor agresivo. Guarde su distancia, de ser posible, hasta que el paciente se haya calmado.
  • Lleve a cabo con el paciente una rutina diaria de actividad física para minimizar la deambulación incesante y el vagabundeo.
  • Señale las salidas del edificio o domicilio con señales claras de “alto”, para desalentar las tentativas de fuga. A la par, haga disponible un espacio para la deambulación donde pueda ser supervisado y sea seguro.
  • Proponga actividades grupales de canto o grupos de reminiscencia para disminuir las conductas repetitivas.

Lic. En Psicología: “María Milagros Moscardi”

Mat. Prof. 1988

Dirección de Adulto Mayor – Mendoza – Argentina

Año 2009

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8 respuestas a EL PACIENTE DIABETICO; EL ADULTO MAYOR AGRESIVO

  1. IJVA dijo:

    Me gusta, buen artículo gracias

  2. IJVA dijo:

    Es muy bueno que alguien se ocupe de los ancianos que son tan importantes en nuestra sociedad y están tan abandonados

  3. PavloB dijo:

    Excelente artículo, sin embargo al no mencionar la bibliografía se reduce a un artículo de revista barata. Aun así te agradezco la información la cual voy a verificar. tambien te agradecería me orientaras un poco diciendome que autores has leído para llegar a esta información. Que Dios te bendiga y espero que continues aportando para mejorar las condiciones de vida del ser humano. Gracias.

    • Te cuento que tienes razón, pero estos son los apuntes que nos entrega la Dirección de Adultos Mayores de la Provincia de Mendoza, en los talleres a los que concurro todos los meses para estar al tanto de las cosas que son importantes para un cuidador de adultos, la información está recopilada por la Lic. María Milagros Moscardi, que es la psicologa que nos da uno de los talleres, por lo tanto es la única bibliografía que puedo darte. Espero que sigas averiguando y si encuentras algo que no corresponde me lo hagas saber. Mil gracias

  4. muy valioso, pero en mi caso es inutil. mi esposo, 51 años, diabético de los 30 está todo el tiempo irritable,agresivo verbal, deambulante, hambriento.por favor a qué especialista debo llevarlo? neurólogo o psiquiatra?, él se niega a todo. le ruego una forma de comunicarme con uds.mi mail es silvia_aries@live.com.ar y teléfono 3513679078.estoy desesperada y a punto de disolver mi matrimonio, por favor, ayudeme.

    • Querida Silvia acá en Mendoza, Argentina hay muchas instituciones que ayudan a familiares de gente con esta patología, por ej.: si es de PAMI, tienen un grupo de profesionales Psicólogos, Psiquiatras y Médicos que van ha domicilio, no hace falta que el lo sepa, simplemente pueden ir ha realizar una encuesta. El programa se llama RAM y el teléfono es 2614240515, te puede costar un poco porque tiene mucha demanda pero si perseveras te puedes comunicar está en la calle buenos aires 52 del departamento de godoy cruz, no sé de que otra forma poder ayudarte.

  5. Liliana fecit dijo:

    Hola me llamo Liliana y me pasa lo mismo que a nancy mi esposo es diabético y se la pasa comiendo pero por momentos se transforma con sus ojos enajenados y se convierte en alguien dispuesto a pegar a sus hijos herir con palabras y humillarme realmente esto es un calvario porque tampoco quiere ir a un sicólogo y dice después del episodio que no dijo ni hizo lo que hizo vivo en bs as no se qué hacer . La situación es insostenible .

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